Dada mi tendencia a no tirar, y por tanto acumular, papeles, documentos, textos, etc, me encuentro con un número de los “Cuadernos de la Trashumancia ” editado por el extinto ICONA allá por 1990, sobre las comarcas de Albarracín (Teruel) y Serranía de Cuenca, y que dedica un capítulo a la trashumancia de ganado de lidia.
En estas fechas, después de Los Santos, se llevaba a cabo “la vereda” tal y como se denominaba (y se sigue llamando) esta tradición ganadera por estos lares.
Partiendo de las frías tierras donde lindan las provincias de Guadalajara, Cuenca y Teruel, y nacen los rios Tajo y Guadalaviar (Turia), aún hoy se sigue practicando la trashumancia con ganado bravo y con el mismo objeto y fin que oficializó el Honrado Concejo de la Mesta de Pastores en el lejano siglo XIII.
Las ya de por si difíciles condiciones para la cría de ganado en estas latitudes resultan insalvables durante el invierno, cuando se alcanzan las temperaturas mínimas extremas de España, mas propias de algún rincón inhóspito de Siberia.
Las ya de por si difíciles condiciones para la cría de ganado en estas latitudes resultan insalvables durante el invierno, cuando se alcanzan las temperaturas mínimas extremas de España, mas propias de algún rincón inhóspito de Siberia.
Durante el mes de noviembre, parten de los puertos de Orihuela vaqueros, bueyes, vacas y becerros en un viaje que les llevará en busca de los pastos de otoño e invierno en la provincia de Jaén, donde llegarán después de más de cuatrocientos kilómetros y veinte agotadoras jornadas.
Cuando empiecen a adivinarse las primeras briznas de hierba en estas serranías allá por el mes de mayo, volverán a coger el hato para retornar a sus lugares de origen.
No sé si nos resultará fácil imaginar las dificultades que el movimiento de más de quinientos animales de lidia puede llegar a plantear en un viaje de estas características a través de Cañadas, Cordeles y Veredas en muchos casos repletas de intrusiones, obstáculos y cruces con carreteras y vías férreas.
Incontables son también los buenos ratos y las anécdotas que atesoran los vaqueros en esos cientos de kilómetros recorridos dos veces al año en tantas ocasiones.
En el momento de redactar el texto al que me refiero, otra ganadería de la zona, la de Benito Mora, de Guadalaviar (también fallecido) realizaba anualmente el traslado.
La ganadería de Mora, procedente de Coquilla y refrescada con sangre de origen Albaserrada, pasa tras el fallecimiento de D. Benito a sus herederos, quienes según mis noticias han interrumpido, quizás definitivamente, la trashumancia hacia los pastos de invernada en Andalucía.
Sirvan estas añejas fotografías de hace más de veinte años, extraídas de los Cuadernos de la Trashumancia , para recordar a estos ganaderos, y a sus mayorales y vaqueros que en estas fechas se encuentran plenamente dedicados en cuerpo y alma a su particular trashumancia.
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| El Puerto, Albarracín. Noviembre de 1990 presagia un duro invierno |
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| Cañada de Huélamo(Cuenca) |
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| Cañada de los Serranos, Huélamo. |
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| Vadeando el rio Júcar |
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| Cruzando la vía férrea Madrid-Alicante |
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| Cruzando la carretera Nacional en La Roda (Albacete) |
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| El junio, volverán a pastar donde limitan las provincias de Teruel, Guadalajara y Cuenca |
Para ampliar información sobre el tema os dejo el enlace a una gratificante web con gran cantidad de fotos y documentos sobre la trashumancia del ganado bravo








