miércoles, 23 de enero de 2019

Victorino y la Fundación Toro de Lidia




Reconozco que el nacimiento y primeros pasos de la Fundación Toro de Lidia me dejaron bastante frío. Ni fú ni fá.

Pensé que se trataría de un invento más, con escaso recorrido, y hábilmente diseñado para alimentar el ansia de protagonismo de algún que otro ego.

El hecho de que se sumaran a la iniciativa determinadas personas a las que, sin llegar a conocer, considero “de fiar”, me hacía albergar un hilo de esperanza en que algo se pudiera sacar en defensa de los toros.

Las últimas acciones de la Fundación, como la de Olot y la comparecencia de Victorino Martín en el Senado, me llevan a pensar que ese hilo existía y que seguramente me equivoqué prejuzgando el nacimiento de la Fundación. Y me alegra haber llegado a este punto. Aún sin tener muchas esperanzas en que se vayan a conseguir avances fundamentales, parece claro que están por la labor de empezar a andar para demostrar el movimiento.

Y en esa Fundación hay al menos dos personas que además de mi respeto (como todos) cuentan con mi admiración. Chapu Apaolaza y Victorino Martín.

Chapu es la docencia, el "profe" ilustrado, culto, con la sensibilidad y el arte necesarios para explicar lo obvio al tonto más recalcitrante de manera que lo entienda y hasta llegue a quererlo, el que te mete en el cuerpo el gusanillo de la literatura o de la historia del Arte, por muy aburrida que sea.

Victorino es el Maestro, el profesor criado en el pueblo, aquel que cuando sales al campo con él siempre sabe más que tú porque lo ha mamado desde la cuna, y además lo ha estudiado. Empírico y erudito. Y si te tiene que dar una colleja, sabes que te la va a dar merecidamente, con una de esas manos curtidas en el campo que tanto llama la atención a los de la urbe.

La reciente comparecencia de Victorino Martín en el Senado ha escocido a las huestes animalistas porque deja al descubierto muchas de sus carencias, que son tantas que hasta le ha resultado aparentemente fácil al ganadero.

Victorino “escuece” porque sabe de lo que habla, y habla de lo que sabe, se ha criado en el campo (eso que llamamos el medio ambiente) y conoce perfectamente los procesos que cada año se suceden allí, lejos del asfalto y de la zona de confort del urbanita. Conoce y maneja el ganado porque eso es lo ha hecho desde que era un crío, y porque en eso ha tenido como maestro al que indiscutiblemente ha sido uno de los ganaderos de bravo más importantes que han existido.
Y de él supongo que habrá heredado la facilidad de palabra y de convicción, de su maestro, “El Paleto”.

Y escuece aún más porque a su lado empírico, de campo, añade la parte urbana, erudita y universitaria de su formación como veterinario, imprescindible en este mundo tan adorador de  títulos, para desmontar las falacias y cuñadeces del animalismo.

Victorino se deja ver, parece disfrutar presentando una moción para que vuelvan los toros a Cataluña o dirigiéndose a sus señorías para contarles lo que ya deberían saber. Y eso para nosotros es una suerte.
Y los demás, los que estamos en este barco zozobrando con la ventolera del buenismo animalista, debemos al menos estar agradecidos a la labor de este ganadero y su equipo porque aunque no sepamos a dónde llegaremos, el camino empieza a mostrarse interesante.

Pero en el camino pronto habrá que encontrarse con la caspa taurina y dehacerse de ella. Habrá  que abrir las ventanas y ventilar tantos años de podredumbres, favores, mafias e injusticias. El peor enemigo siempre está dentro y somos nosotros los que le hemos abierto las puertas.

Ahora toca ventilar y desinfectar para que nunca más huela a podrido, y luego ya cerraremos para que no vuelvan a entrar.

Y entonces la FTL habrá cumplido con sus objetivos.

Larga vida.




martes, 30 de octubre de 2018

1917. Más sobre Joselito y Belmonte



Belmonte (Ángel Roncero)

Quienes frecuentan este blog ya conocerán mi afición por la lectura (y re-lectura) de textos de D. Luis Fernández Salcedo. A quien no lo haya hecho ya, se lo recomiendo una vez más.

En este caso copio un pequeño texto sobre la situación de “Belmontistas”  y “Gallistas” publicado en su obra “Tres ensayos sobre Relatividad Taurina”…

1917. La fiesta ha alcanzado su máximo esplendor con Joselito, que lleva cinco años de matador de toros, y Belmonte, que ya lleva cuatro.
La afición está –por fortuna- dividida en dos bandos irreconciliables. Los que no hayan conocido aquellos tiempos, no sabrán nunca lo que es pasión. En los tendidos, los bastonazos están a la orden del día.

Cuando Gallito hace una de sus grandiosas faenas, siempre, siempre, hay unos pitos, tan fuertes que no pueden ser ahogados por las palmas. 
Cuando Belmonte da sus cinco verónicas sin enmendarse, los gallistas callan y se muerden de rabia los labios.

Cuando salía abanto un toro que le gustaba, José corría en su persecución antes de que le recortasen los peones, este gesto provocaba un gran murmullo de expectación entre los joselistas; pero el toro -¡condenado!- se iba del primer lance y aún del segundo, y los belmontistas -¡qué ingenuos!- abucheaban al que llamaban “torero sabio”. Mas a la tercera verónica el animal quedaba sujeto, y a la cuarta fijado y dominado, y aquel torero extraordinario remataba la suerte cuando y donde quería, dejando en ídem al toro. 
Entonces los partidarios, entre grandes risas, decían a los enemigos: “¡tila, tila!” y estallaba una ovación estruendosa…con el voto discrepante de los seis o siete agudísimos pitos, aquí y allá estratégicamente repartidos (…)

Gallito era el torero largo, el torero por antonomasia, el más caracterizado representante que haya tenido nunca la escuela sevillana, la sabiduría personificada, un gran ingeniero del toreo –valga la atrevida frase-

Belmonte representaba el estilo, el arte depuradísimo, torero corto (al principio, especialmente), pero de grandiosa inspiración; fue el revolucionario del arte de torear, porque hay dos modelos de lancear, antes y después de Juanito Terremoto. Mas ¡ay!, también fue autor de ciertas corruptelas, como aquella de que “no le había salido su toro”. Porque el Belmonte solitario de sus últimos tiempos no era el Terremoto de entonces.

Así como Gallito iba madurando, adquiriendo temple y quietud, a fuerza de alternar con Juan, éste aprendió luego a matar y a dominar los toros. Pero en 1917 era otra cosa. Entonces esperaba pacientemente a que le saliera un enemigo “a modo”, con el cual lograba un éxito tan fenomenal que de él podía vivir años enteros.

Así, en esta temporada, cuando después de una larga racha sin suerte, toreó con José y Rodolfo la corrida del Montepío en tarde tristona, estuvo toda ella escuchando al público gritar alternativamente el sonsonete frenético de “¡que se vaya!”, ¡que se vaya!” dirigido a él, y “los dos, los dos solos” por Gaona y Joselito, que habían estado muy bien toda la tarde, incluso en lucidísimos tercios de banderillas.
Pero salió el último Concha y Sierra y, cuando nadie lo esperaba, surgió grande, magnífica, la inspiradísima sinfonía de una faena totalmente excepcional, que hizo que ya no se hablase más que de ella en muchísimo tiempo.

Luis Fernández Salcedo
“Tres ensayos sobre Relatividad Taurina”

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Azuqueca de Henares, 22-9-18. Galería fotográfica de la novillada de "Toros de Fuenterroble"


Los utreros de "Toros de Fuenteroble" cerraban la Feria de Azuqueca el pasado día 22.
Bien presentada, con trapío, volumen, y alguno seguramente con exceso de peso debido a su imponente caja. Supongo que esa sería la razón para que recibieran de lo lindo en el caballo. Está claro que o no llegamos o nos pasamos con la vara. 
En general dieron buen juego, con más nobleza de lo que recordábamos del año pasado, destacando 3º, 6º y sobre todo el quinto.
Con la caída del cartel de Juan Carlos Carballo le sustituía Kevin de Luis (oreja y vuelta), que abría el paseillo junto a José Cabrera (oreja y palmas) y David Garzón (oreja y silencio)

Algunas fotos de la tarde...

Kevin de Luis










 José Cabrera












David Garzón





 




lunes, 24 de septiembre de 2018

Azuqueca de Henares. 21-9-18 Galería fotográfica de la Novillada de Montealto


Después de la suspensión de la primera novillada de la Feria, de la que pocas fotos pude hacer, el viernes día 21, Jesús Martínez, Jorge Isiegas y Alfonso Ortíz se las veían con  los utreros de Montealto, bien presentados, que dieron un poco de todo, destacando el lote de Jorge Isiegas (2º y 5º) y el que cerraba plaza. 
El peor lote lo sorteó Jesús Martínez, con un primero imposible y un cuarto con genio ante el que escuchó los tres avisos después de una faena de mucha entrega.
Al final, el triunfador de la tarde fue Jorge Isiegas, con dos faenas muy sólidas que siguen sumando el buen momento por el que atraviesa (4 orejas)
Alfonso Ortíz escuchó palmas en el primero y cortó una oreja del sexto.
Unas fotos de la tarde.


Jesús Martínez










Jorge Isiegas





  






Alfonso Ortíz